Como parte de los esfuerzos para fortalecer la resiliencia climática de las y los mexicanos a través de la protección de ecosistemas costeros, WWF y sus socios comunitarios, gubernamentales, académicos y de organizaciones de la sociedad civil, lograron avances significativos en la conservación y restauración de manglares en más de 1000 hectáreas, un área equivalente a 1000 canchas de futbol, de distintas regiones del país durante los últimos cinco años.
A través del proyecto “Raíces: Manglares para la comunidad y el clima” de WWF, se restauraron 156 hectáreas de manglar (100 ha en Yucatán y 30 ha en Nayarit) mediante acciones como la apertura y limpieza de canales para recuperar el flujo de agua y favorecer la regeneración natural, así como la remoción de especies invasoras. Estas actividades generaron empleo temporal directo para alrededor de 200 personas.

El proyecto fortaleció los medios de vida y la capacidad de adaptación de las poblaciones costeras. En Yucatán, se consolidó la iniciativa comunitaria de apicultura en zonas de manglar del grupo Táab ché Káab, que favorece la polinización por parte de las abejas y la producción de miel de manglar. En Nayarit, junto con la cooperativa pesquera Ostricamichín, se promovió la conservación de otras 150 hectáreas mediante la sustitución de madera de mangle utilizada en el cultivo de ostión por alternativas más duraderas, reduciendo la presión sobre este ecosistema.
“Raíces” promovió que más de 120 funcionarios públicos de 10 municipios de los estados de Nayarit, Yucatán y Quintana Roo fueran capacitadas en gestión de riesgos y adaptación al cambio climático. Estos esfuerzos, realizados en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, derivaron en el impulso de cinco iniciativas municipales, el desarrollo de herramientas de análisis de riesgo, la incorporación de criterios de resiliencia en la planeación urbana y el fortalecimiento de comités comunitarios.

También se apoyó la creación del Capítulo México de la Alianza Global por los Manglares, -dentro de la Alianza Mexicana por la Restauración de los Ecosistemas (AMERE)- consolidando un espacio de coordinación y articulación de esfuerzos a nivel nacional e internacional para la protección de estos ecosistemas estratégicos.
A escala global, este tipo de iniciativas forma parte de una meta más amplia: detener la pérdida de manglares por acción humana, duplicar la conservación de los manglares y restaurar la mitad de la superficie degradada. Con estas metas se espera evitar 26 millones de toneladas de CO2.
“Reconocer el valor de los manglares es reconocer que la resiliencia de las costas mexicanas depende directamente de la salud de estos ecosistemas y del papel fundamental de las comunidades que los habitan y protegen”, afirmó María José Villanueva, directora general de WWF México. “Invertir en la conservación de los manglares no es opcional: es una decisión estratégica para garantizar la seguridad climática, el bienestar social y la estabilidad económica”, agregó.
Con el apoyo de la Fundación Cinépolis, WWF México lanza un llamado a reconocer y proteger los manglares a través de un Cineminuto que presenta su trabajo y el de sus aliados en la conservación de manglares, el cual se exhibirá en diversas salas de esta cadena a nivel nacional del 30 de abril al 13 de mayo.

México perdió 9% de sus manglares
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), México es el cuarto país del mundo con mayor extensión de manglares, y el segundo en América Latina y el Caribe, con más de 905,086 hectáreas.
A pesar de que aproximadamente el 76% de estos ecosistemas están bajo algún tipo de protección, en los últimos 40 años, México ha perdido cerca del 9% de sus manglares, principalmente debido a la expansión urbana no planificada, actividades agropecuarias, prácticas insostenibles de acuicultura y turismo, contaminación, alteraciones hidrológicas y deforestación en cuencas altas que incrementa la sedimentación. A estos factores se suma el aumento del nivel del mar, la erosión, la contaminación plástica y la intensificación de eventos extremos vinculados al cambio climático.
Los manglares actúan como una barrera natural frente a fenómenos como huracanes, ciclones y tormentas tropicales. Sus complejos sistemas de raíces reducen la energía del oleaje, disminuyen la altura de las olas y la velocidad del viento, y contribuyen al control de la erosión costera. Esto se traduce en una protección directa para comunidades, sus hogares y demás infraestructura, así como las actividades económicas en zonas costeras, particularmente ante el incremento en la frecuencia e intensidad de tormentas asociado al cambio climático.
Adicionalmente, su papel en la mitigación del cambio climático es estratégico. Los manglares capturan hasta cuatro veces más carbono por hectárea que los bosques terrestres, almacenándolo tanto en su estructura como en los sedimentos.

Los manglares no solo tienen un valor ambiental, ya que sustentan actividades productivas como la pesca, la acuacultura, el ecoturismo y la apicultura, generando empleo e ingresos para diversas familias en zonas costeras. Asimismo, son fundamentales para la seguridad alimentaria, al funcionar como viveros de especies pesqueras de alto valor comercial.
Fotos: «© WWF México / Manfred Meiners»


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