Hay regalos que se entregan… y otros que se viven.
El Día de las Madres no siempre necesita algo grande, pero sí algo significativo. Algo que se abra, que se comparta, que se quede en la memoria mucho después del último brindis. Porque si algo sabemos, es que mamá no solo merece un detalle: merece un momento, y ahí es donde el vino entra de forma natural.
Desde hace más de 145 años, CVNE ha sido parte de celebraciones que trascienden el tiempo. Fundada en 1879 en Haro, en el corazón de Rioja, la bodega nació con una visión clara: elaborar vinos auténticos, consistentes y capaces de acompañar los momentos que realmente importan. Convirtiéndose en parte de fechas tan importantes como el Día de las Madres.
Hoy, ese mismo espíritu cobra un sentido especial cuando pensamos en mamá. Celebrarla es reconocer su presencia constante, su forma de reunir, de cuidar y de hacer de cada encuentro algo significativo. Más que un regalo, es la oportunidad de compartir un momento con intención: una comida sin prisa, una conversación que se alarga, un brindis que dice más de lo que las palabras alcanzan.
Por eso, este año, más que buscar, la invitación es elegir con intención. Pensar en cómo es tu mamá, cómo disfruta, cómo celebra… y encontrar un vino que hable su mismo lenguaje.
Aquí te dejamos cuatro opciones para acertar desde lo emocional, lo sensorial y lo cotidiano.

- Momentos con mamá que celebra todo: CVNE Cava Brut
Hay mamás que convierten cualquier reunión en una ocasión especial. Para ellas, un espumoso siempre es buena idea.
Fresco, con burbujas finas y notas de manzana, cítricos y fruta blanca, este cava es perfecto para arrancar el día con un brindis ligero o acompañar desde entradas hasta postres, es ese vino que no espera el momento perfecto… lo crea.

- Momentos con mamá que disfruta los detalles bonitos: Roger Goulart Rosé
Si tu mamá es de las que cuidan la mesa, las flores y los pequeños gestos, este rosado tiene todo su estilo.
Delicado pero expresivo, con aromas de frutos rojos, flores y un toque elegante, es ideal para una comida al aire libre, un brunch o una tarde larga de conversación, ligero, sí, pero con personalidad —como ella.

- Momentos con mamá que ama sentarse a la mesa sin prisa: Blanco Reserva
Hay mamás que entienden el placer de una buena comida, sin prisas y bien acompañada.
Este blanco reserva aporta complejidad y frescura a la vez: notas de fruta madura, toques sutiles de madera y una textura envolvente que lo hace perfecto para pescados, pastas cremosas o incluso platos más elaborados, es un vino que acompaña, pero también eleva.

- Momentos con mamá clásica que siempre sabe que hacer: Cune Crianza
Y luego está ese perfil que nunca falla: la mamá que es equilibrio, calidez y tradición.
Cune Crianza es justo eso. Un tinto amable, con notas de frutos rojos, vainilla y especias suaves, fácil de disfrutar pero con carácter. Funciona con prácticamente todo: carnes, pastas, quesos… y sobre todo, con largas sobremesas, es ese vino que se abre y, de alguna forma, hace que todo se sienta más en casa.
Más allá de etiquetas o estilos, elegir un vino para mamá es elegir cómo quieres compartir con ella, un brindis en la comida, una copa al atardecer, una conversación que se alarga sin mirar el reloj. Porque hay algo que estos vinos tienen en común: la capacidad de convertirse en parte de un recuerdo.
Este Día de las Madres, la pregunta no es qué regalar, es: ¿Cómo quieres brindar con ella?
Sobre CVNE
CVNE, cuyas siglas corresponden a Compañía Vinícola del Norte de España, fue fundada en 1879 en Haro por los hermanos Eusebio y Raimundo Real de Asúa, y desde entonces ha permanecido en manos de la misma familia.
Hoy, la quinta generación —representada por los hermanos Víctor y María Urrutia, CEO y directora de Marketing, respectivamente— lidera un proyecto de crecimiento y expansión internacional que combina tradición, autenticidad y vínculo con el territorio, elaborando vinos para un amplio espectro de consumidores: desde referencias de consumo cotidiano, como Cune Crianza, hasta etiquetas icónicas de reconocimiento mundial, como Imperial, Real de Asúa o Monopole.
CVNE agrupa actualmente ocho bodegas en algunas de las principales Denominaciones de Origen vitivinícolas de España. En Rioja, sede original y epicentro de la Compañía, se encuentran CVNE e Imperial, ambas en Haro; Viña Real, en Laguardia (fundada en 1920), y Viñedos del Contino, en Laserna (concebida en 1973 como el primer “single vineyard” de Rioja). A estas se suman Bela, en Ribera del Duero (2019); Roger Goulart, en Cava —con sede en el Penedès, fundada en 1882 y adquirida en 2018—; Virgen del Galir, en Valdeorras (incorporada en 2017); y La Val, en Rías Baixas (desde 2023).
Desde 2019, CVNE impulsa un ambicioso proyecto de recuperación del Castillo de Davalillo, fortaleza del siglo XIII ubicada en San Asensio (La Rioja), que se convertirá en su buque insignia y en un punto de encuentro para la cultura del vino en su más amplio sentido.
La Compañía también ha reforzado su presencia en distribución directa con CVNE Bilbao (2004) Vinos Montenegro y Consorci de Vins Nostres i Estrangers (ambas desde 2015) y con la adquisición de Vinoselección, el club de vinos más antiguo de España (2024). En el ámbito internacional, cuenta con las importadoras propias Mikuni, en Japón, y Arano, en Estados Unidos, además de una filial en México, CVNE México.
Reconocida por la crítica internacional, CVNE ha obtenido las más altas distinciones, incluyendo vinos con 100 puntos Parker y ser la primera bodega de la historia con un vino, Imperial Gran Reserva 2004, en el puesto nº1 del ranking mundial de Wine Spectator en 2013. Su compromiso con la sostenibilidad, la innovación y la excelencia guía cada una de sus decisiones, con el objetivo de generar un impacto positivo en el entorno, el planeta y las comunidades donde opera.


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